Pasos para fortalecer la relación de hermanos.

Estos tips te ayudarán a que tus hijos se conviertan en grandes amigos para toda la vida.

Como papás pensamos que al tener otro hijo le estamos dando a nuestro primogénito el mejor regalo, pero muchos pequeños no lo ven así y les cuesta aceptar este gran cambio, el ya no ser el único, el tener que compartir, los celos, enojos entre ellos, etc. Ayudarlos a llevarse bien mientras crecen es uno de los retos más importantes que nos enfrentamos como papás. Te damo unos consejos para aprender a manejar los conflictos entre hermanos y crear lazos que duren toda la vida.


Enséñales a que se cuiden mutuamente.

No hay que darle esa responsabilidad sólo al mayor, enséñales que ambos deben estar pendientes del otro. Eso creará una complicidad y un lazo muy fuerte entre ellos. Además, no deben ser papá y mamá sólo los que cuidan, ellos deben aprender que todos los miembros de la familia deben preocuparse por los demás y deben tener su espacio de “sólo hermanos” y sin papá y mamá vigilando todo el tiempo cuando juegan para que aprendan a cuidarse entre ellos.


Respeta su individualidad.

Aunque creas que a ellos les tranquiliza saber que los amas por igual, no es así, a ellos les gusta saber que son diferentes y hay cosas de cada uno que te gustan, que su esencia y sus diferencias también te agradan y con ello lograrás que cada uno se sienta valorado como individuo y como ser único. Pero debes tener cuidado con comparar, hacer sentir menos a uno y evita las etiquetas.


Todos son importantes.

Cuando llega el recién nacido a casa es normal que acapare toda la atención pero trata de dedicar parte del tiempo a estar sola con el mayor, al acostarlo o escuchándolo de verdad cuando te habla. Así no sentirá ningún tipo de rivalidad.


Entiende el conflicto, no lo reprimas.

No esperes que los problemas entre tus pequeños desaparezcan o jamás existan, acepta que son parte de la convivencia y desarrollo. Ayúdales a entender que enojarse es normal, incluso con personas que amamos, pero en tu papel como mediador, debes enseñarles que también deben reconocer su error, aprender a perdonar y hablar las cosas. Y tú, debes estar siempre dispuesta a escuchar ambos lados del problema.


Enséñales a manejar la ira.

Si la discusión se convierte en pelea, sepáralos y diles que no deben hacerse daño, dales un momento para que se tranquilicen y motívalos a que expresen su frustración pero de una manera más positiva.


Busca siempre la reconciliación

No puedes evitar los enojos, pero debes buscar siempre que haya un entendimiento, que acepten errores y estén dispuestos a perdonar, pedir disculpas y aprender de esa situación para no repetirla.

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