Manos a la obra, ¡pon tu amor en acción!

No es suficiente que tu hijo se sepa amado, necesita sentirse amado, y para eso tienes que estar pendiente y protegerlo.


Cuidar al niño para que se sienta protegido y seguro es la tarea más importante de cualquier padre. Porque el niño depende totalmente de él para cubrir sus necesidades y sabe que sólo sobrevivira si lo quieren lo suficiente para ocuparse de él y no abandonarlo. Cuando no tiene esta seguridad se estresa, y sus niveles hormonales de cortisol se disparan volviéndose ansioso y tenso. Entonces, vive con miedo.


Y ¿porqué es tan grave que el niño viva con miedo? Porque el miedo le crea desasosiego y malestar, y tiene prevalencia sobre cualquier otra emoción, es decir, cuando siente miedo, no puede sentir otra cosa. ¡Sólo siente miedo! Adiós a la posibilidad de experimentar cualquier emoción expansiva: amor, alegría, placer, entusiasmo, bienestar, gratitud, etc.


O sea que cuando tu hijo está ansioso porque no se está sintiendo atendido, tampoco se siente amado. No puede recibir tu amor porque ¡tiene miedo! Le está hacienda falta que los adultos a su alrededor le den atención para que él pueda relajarse sabiéndose tomado en cuenta.


Algunos padres piensan que si le expresan a su hijo su amor a través de repetirle una y otra vez cuánto lo aman, con eso han cumplido. ¡Pero no es así! No es suficiente que tu hijo se sepa amado, necesita sentirse amado, y para eso tienes que estar pendiente y cuidarlo. Ocuparte de sus necesidades físicas y emocionales y tomar las decisiones que te corresponden para protegerlo.


“Mamá, no me dejes sola en casa de mi tío. ¡No me gusta!”, dice Isabela de 5 años a su madre. “Ni modo, hija, te aguantas, a tu tío le hace mucha ilusion y yo tengo muchas cosas qué hacer.” Al dejarla en la puerta de la casa del tío, la abraza efusivamente y se despide, “¡Te amo hija!”


El amor no se predica, se pone en acción. Está madre no sabe realmente qué le está ocurriendo a su hija ni porqué no quiere quedarse en casa del tío. ¡Cuantos abusos se podrían evitar si solo escucháramos a los hijos! A pesar de las palabras cariñosas de la madre, está niña concluye, “No soy importante, mis necesidades no cuentan…no me quieren.”


La primera demostración clara para el niño de que es amado, es convertirlo en tu prioridad dándole atención para conocer sus necesidades, que no son lo mismo que sus caprichos.


“Es que quiero ver esa película, ¡todos mis amigos ya la vieron!” grita desaforadamente Santiago de 10 años. “ Lo siento pero esa película es demasiado violenta y no te permitiré que la veas”.


En este caso, proteger al niño quiere decir medir las consecuencias y asumir las decisiones que corresponden, aunque no le gusten. Proteges primero que nada al niño ¡de si mismo! Pues aún no tiene la madurez para saber lo que le conviene, y sólo se deja llevar por sus impulsos y sus deseos.

Para concluir, poner tu amor en acción significa estar despierto, atento y presente ocupándote de sus necesidades, para que tu hijo se sienta amado, se relaje y ¡crezca sano!



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